Sí, pero no

Que se inunden mis ojos
De amaneceres contigo
O que se ahogue el deseo
En tu mar de cordura y castigo

Que se colmen mis manos
De trazos en tu piel
O me lleven al infierno
Asidas de tu desdén

Que me llame tu tenue voz
Soplando suave en mi oído
O maldiga el fuego encendido
Por el frágil calor de tu cuerpo y el mío

Que me arrastre tu riada
De palabra, ilusión y poesía
O me diga sin adorno o mentira
Que estaré solo cuando se haga el día

Llévame en vuelo alto o a ras de suelo
Pero te ruego
No me encarceles, no me hagas esclavo
Del vaivén del engaño o algún juego malvado

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