Un avión despega contra el viento, no a favor

Cuando sientas que todo se pone en tu contra, recuerda que un avión despega contra el viento, no a favor. Henry Ford.

No hay nada en la vida que se alcance o solucione quedándote quieto, hundido, esperando, en la inacción. NADA.

Cuando recibes un golpe y te tumba, tómate unos segundos para respirar y buscar lo que te da fuerzas. La clave es utilizar lo que sabes que te ayuda a reponerte, memoriza qué es, y búscalo en momentos duros. Todos tenemos algo que nos impulsa, nos reconforta y ayuda a recuperarnos.

Después levántate y actúa.

Es posible que tengas que repetir el procedimiento infinidad de veces. Y es obligatorio hacerlo así hasta que se solucione o se acabe el tiempo.

Puntualizar que a lo que Henry Ford se refería, es a que un avión siempre despega gracias al flujo de aire en contra en sus alas. Si no, nunca podría llegar a sostenerse en el aire. Esto es pura física (efecto Bernoulli): 

El mismo día, cada año

Siempre se ilusionaba cuando el mismo día del año le llegaba aquel poema escrito de puño y letra, cada año distinto, cada año más relacionado con ella y su vida. A veces sentía que el autor hubiera formado parte de ella. 

Parece como si hubiera estado hurgando en sus inquietudes, analizado sus emociones, y así saber cómo llegar más profundamente a conmoverla con aquellas palabras tan bien escogidas. Todas juntas sonaban como una melodía perfecta, le hacían vibrar junto con las rimas y los matices que emanaban del texto. En esos momentos su visión en blanco y negro se tornaba en colorida, de contornos definidos y tonos vivos, casi chillones.  

Desconocía quién lo enviaba ni por qué. Suponía que la finalidad era agradarla, pero no estaba segura, pues no sabía de nadie que pretendiera enamorarla, aunque sólo con aquel detalle y el misterio fuera suficiente.

Por la mañana del esperado día aguardaba al cartero mirando por la ventana con ansiedad, como un niño que sabe que su padre llegará con el regalo que le prometió. 

Todos y cada uno de los últimos 7 años. Pero aquel año no llegó.

Cuando ya sabía que el cartero no pasaría, apagó la luz y se fue a la cama pensando…¿Le habría pasado algo? ¿Un accidente quizás? Cualquier enfermedad podría haberle impedido enviar el poema. 

En el duermevela, entre sombras, luces, y caras conocidas, comenzó a escuchar un familiar susurro dentro de su cabeza y enseguida pudo distinguir una voz que le recitaba mientras su cuerpo se evaporaba:

No por imposible el acometido
Debes perder la esperanza
Pues aquellos que ahora te abrazan
Por ti siempre han vivido

Y en estos momentos de lucha
Aférrate a mi cuello
Que con él y todo mi cuerpo
Haré que destierres tu duda

No marches por la senda oscura
No vayas por el camino a la nada
Ven conmigo y quien te ama
Sin condición y con infinita ternura

Si aún así has de marchar
No me olvides y recuerda que aquí estuve
Los siete años que tu sueño ya ha de durar

– Parece que cada día responde mejor, ¿no es cierto, doctor?.
– He de decirle, señor, que me conmueve cómo cada diciembre, desde aquel día, le compone un poema para recitárselo al oído. No pierda las fuerzas. Es usted su vínculo con la vida. He visto casos en los que el paciente se aferra tanto a este mundo que su organismo reacciona de manera inexplicable y consigue recuperarse. Estoy convecido de que este es uno de esos casos.

Poco a poco, aquel susurro fue más claro, como si la voz emergiera de debajo del agua. Después una luz muy intensa, y un rostro familiar que le hizo darse cuenta de todo lo que ocurría en realidad.

Para Inés

A mi hija, Inés.

Atiende bien a tu padre, lee, memoriza
Porque quiero que sea tu Biblia
Que me recuerdes en tu día a día
Que lo utilices de guía en tu vida
Que sepas lo que por ti haría

Que cuando enfermes yo enfermaré contigo
Que puedo ser tu ángel pero no tu amigo
Si necesitas un hombro siempre tendrás el mío
Aunque te falte,
Piensa en mí y estaré allí mismo
Para evitarte mal
Haría que el mal se cebara conmigo

Ver cómo duermes tranquila
Porque te sientes protegida
Porque ya sabías lo que aquí diga
Que sin ti yo no sería
Lee esto cuando tu padre te cause, sin quererlo, herida